|
Carta del abuelo Cefe |
Andrea a Dieguito y a Patricia |
|
Mis preferidas y Mi pequeñín: ¿Que importa el lugar o el momento, el por qué? El que nadie sienta nada o que todos tengan miedo. Que importa, si hoy, voy a morir o mañana quién sabe. Es difícil, hoy aquí, en este lugar, tan poco conocido, tan poco cálido, tan frío, siento como cada hueso muere con cada palabra que escribo. No puedo disimular, por más que quiero, tengo miedo. ¿Miedo a qué? Os preguntareis, miedo a la muerte mí Andrea, Patricia y pequeñito, yo, el más valiente, él que peleó con Garfield y destruyó al gran gorila para salvar a aquélla princesa. ¿Por qué? No sé, es mi única y simple respuesta, no pretendo desilusionaros hoy, pero debo confesarlo aunque con el paso del tiempo os deis cuenta, que nunca peleé con Garfield o salvé a alguna princesa, solo lo imaginé. ¿Para qué? Para que todo fuera distinto. Ahora me toca preguntar a mí: ¿imaginas un solo día en vuestra vida sin imaginar algo, sin pensar por un segundo que vuestra vida es más de lo que es, sin pensar que todo está bien? Y en realidad no, nada es así ni vosotros ni vida es perfecta, ni el lugar donde estamos es un lugar perfecto, pero ¿qué haríamos si no tuviéramos la capacidad de soñar? No sé, creo que no soportaríamos ni un minuto, en esto, llamado mundo. ¿Por qué hoy tengo miedo? Tampoco lo sé, es algo que viene de mi interior y recorre cada músculo de mi cuerpo, ya casi muerto. Tengo miedo pero tengo una felicidad que nadie puede sacarme. ¿Quién dijo que el miedo y la felicidad no sean amigos? Yo puedo afirmar que las dos son grandes aliados, si nunca tuve miedo no puedo saber lo que es la felicidad, porque cuando tienes miedo no sois feliz, no tienes felicidad, pero si nunca sentisteis ese escalofrío recorriendo tu cuerpo, si nunca sentisteis esas inmensas ganas de llorar cuando estabais solos y nadie podía protegeros o no visteis un día de tormenta, y tuvisteis la sensación de que todo estaba perdido. Nunca en vuestra vida podréis decir que sabéis lo que es la felicidad, si no visteis una tormenta no vais a saber lo lindo de un día soleado, y si nunca estuvisteis solo, no vas a saber lo lindo de estar acompañado. Sé que me contradigo, ahora, pero es lo que siento, siento que tengo miedo pero que una felicidad pasiva recorre mi cuerpo. Hoy, aquí en este frío hospital, sé que me voy a morir, en realidad siempre lo supe pero no os asombréis, todos lo sabemos, no sé qué fuerza tal vez la misma que nos hace nacer o nos da fuerza para llorar cuando estamos tristes o desahuciados de felicidad y cuando estamos tan contentos que podemos tocar el cielo con las manos y tenemos ganas de regalar flores a cada persona que vemos. La fuerza que hace reír a carcajadas. Todos alguna vez tuvimos la inocencia de un niño, la fuerza de un oso y la tristeza de la flor más triste. Esa fuerza es la misma que nos hace creer que la vida es para siempre, que si hoy no os digo que os quiero es porque os lo puedo decir mañana, tengo tiempo, tengo muchos días, miles de minutos y millones de segundos. Pero no es así, mi Andrea, Patricia y mi pequeñito, todos vamos a morir, la fecha, el lugar, el momento exacto no se saben, es como preguntarse de dónde venimos. Es difícil de entender pero quiero que lo sepáis, quiero que sepáis que lo que uno tiene que hacer, lo que quiere hacer lo tiene que hacer, nunca lo dejéis de hacer o digáis no mejor lo hago mañana. Porque el tiempo es parte de la vida y la vida es parte del tiempo, no se sabe cuándo empieza y no se sabe cuándo termina. Lo que viene ahora es más complicado todavía, no dejéis pasar el tiempo, no os preocupéis por las mariposas y el sol, no pienses que la vida es un gran paraíso, no siempre hagáis lo que queríais y sentir profundamente en el alma, también hacer mi Andre,Patricia y mi pequeñito, lo que debéis, porque como la vida se va sin pedir permiso pasa a una sala de espera y espera mucho tiempo Nunca os confundáis, primero lo primero: siempre primero esta lo de dentro, después esta lo exterior lo superficial. Primero preocuparos por estar bien los tres, después quedar bien con los demás. Os digo esto porque yo base mi vida en lo segundo quise hacer lo correcto y deje lo otro para después. Nunca hice lo que sentía, nunca quise defraudar a mi familia e hice lo correcto. Trabaje tanto, tan duro. No me arrepiento, no me arrepiento de haberlo hecho, pero la vida no siempre es eso, no es trabajar y trabajar, claro conseguís lo que quieres, que es la dinero, yo la conseguí, nunca me falto nada. Pero de que me sirve, hoy estoy aquí, muriendo. ¿Qué puedo decir? Decir que morir es bueno. No lo sé, mi Andrea, Patricia y mi pequeñito, pero quiero que sepáis que os quiero tanto que ni vosotros mismos lo puedes imaginar, yo no lo imagino. Tengo miedo de morir pero tengo más miedo porque no os voy a ver más. Os voy a extrañar con todo mi cuerpo y si no tengo cuerpo os voy a extrañar con mi alma, si no tengo ni alma ni cuerpo os voy a extrañar con toda la vida que alguna vez tuve y nadie me la va a poder sacar. Prométeme algo Andrea, Patricia y pequeñito cuando crezcáis, cuando tengáis vuestra propia vida, os vais a acordar de lo que algún día este viejo os dijo y vais a tratar de ser muy felices, felices de verdad. Yo os prometo que aunque este en el infinito o en un lugar que ni yo ni vosotros nos podamos imaginar yo voy a ser tan feliz como vosotros. Sois mi nieto preferido junto con Andrea y Patricia y tal vez ya no sois mi pequeñito, sois todo un hombre ahora. Pero quiero que me dejes morir pensando que sois mi gran pequeñito. Os quiero Tu abuelo. (Que con el paso del tiempo solo va a ser un viejo loco...) Ceferino |

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados